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Soy una niña cuyo único oficio es doodlear. No sé dibujar, por eso intento pintar con palabras.
"Mira: en verdad te digo que, si quieres hacerte una señora de verdad, lo que yo llamo una señora, tienes que dejar de sentirte postergada si los hombres que conoces no pasan la mitad del tiempo en verter lágrimas amorosas sobre ti y la otra mitad en darte bofetadas."
Higgins a Elisa, en “Pigmalión” de George Bernard Shaw.
"Nada tan frágil como una joven. En cierto sentido, el hecho de amar representa la caída de una muchacha. Es lo que yo pienso."
Yasunari Kawabata - La frágil vasija
"Viaggiare sentendosi sempre, nello stesso momento, nell’ignoto e a casa, ma sapendo di non avere, di non possedere una casa. Chi viaggia è sempre un randagio, uno straniero, un ospite; dorme in stanze che prima e dopo di lui albergano sconosciuti, non possiede il guanciale su cui posa il capo né il tetto che lo ripara. E così comprende che non si può mai veramente possedere una casa, uno spazio ritagliato nell’infinito dell’universo, ma solo sostarvi, per una notte o per tutta la vita, con rispetto e gratitudine. Non per nulla il viaggio è anzitutto un ritorno e insegna ad abitare più liberamente, più poeticamente la propria casa."
Claudio Magris
"Il viaggio - nel mondo e sulla carta - è di per sé un continuo preambolo, un preludio a qualcosa che deve sempre ancora venire e sta sempre ancora dietro l’angolo; partire, fermarsi, tornare indietro, fare e disfare le valigie, annotare sul taccuino il paesaggio che, mentre lo si attraversa, fugge, si sfalda e si ricompone come una sequenza cinematografica, con le sue dissolvenze e riassestamenti, o come un volto che muta nel tempo."
Claudio Magris - L’infinito viaggiare
Dear Mr. Antoine de Saint Exupery: get over it, next time just try drawing bigger eyes to your snake. Seriously, you can barely see the damn thing. I haven’t grew up. It’s not us, It’s you.
Yours truly, everyone.
This uxu
Salvador Dali.
"—¿Y usted? ¿Es usted escritor?
—Llevo camino de serlo —dijo Stein—. ¿Entiende?
—Sí. Seguramente desde siempre.
—Sí. ¿Cómo lo adivinó?
Ahora no hay ningún ruido de ninguna clase. Debe de haber llegado a su cuarto.
—¿Cómo? —pregunta Stein otra vez.
—Por su encarnizamiento en hacer preguntas… Para no lograr nada."
Fragmento de “Destruir, dice” de Marguerite Duras
"Era tan sensual su voz que los hombres que la amaban encontraban difícil olvidarla: un cantarín apremio, un “escúchame” susurrado, la promesa de que acababa de hacer cosas ricas y emocionantes, de que se avecinaban cosas excitantes a la hora siguiente."
The Great Gatsby - F. Scott Fitzgerald
"Sabía muy bien que jamás llegaría a ser una estrella de cine. Es demasiado esfuerzo; y, si eres inteligente, da demasiada vergüenza. Me falta el suficiente grado de complejo de inferioridad: para ser una estrella de cine hay que ser, según dice la gente, tremendamente narcisista; de hecho, lo esencial es no serlo en absoluto. No quiero decir que el ser rica y famosa fuera a fastidiarme. Esas son cosas que ocupan un lugar importante en mis planes, y algún día trataré de conseguirlas; pero, si las consigo, querría seguir gustándome a mí misma. Quiero seguir siendo yo cuando una mañana, al despertar, recuerde que tengo que desayunar en Tiffany’s."
Holly Golightly
“Desayuno en Tiffany’s” - Truman Capote
"La solución consiste en saber que sólo nos ocurren cosas buenas si somos buenos. ¿Buenos? Mas bien quería decir honestos. No me refiero a la honestidad en cuanto a las leyes (podría robar una tumba, hasta le arrancaría los ojos a un muerto si creyese que así me alegraría un día), sino a ser honesto con uno mismo. Me da igual ser cualquier cosa, menos cobarde, falsa o tramposa en cuestión de sentimientos: prefiero tener cáncer que un corazón deshonesto. Y esto no significa que sea una beata. Soy simplemente una persona práctica. De cáncer se muere a veces; de lo otro, siempre."
Holly Golightly - “Desayuno en Tiffany’s”
Truman Capote
"No soy yo la pesimista, es la gente; lo único que oís por ahí es que las instituciones están en crisis, la economía en crisis, la juventud en crisis, la moral en crisis, el mundo en crisis, la iglesia en crisis, los valores en crisis, la vivienda en crisis, el fútbol en crisis, el cine en crisis, la televisión en crisis, la política en crisis, la educación en crisis…"
Mafalda
¿Qué sabemos los lingüistas de poesía?
Si componemos oraciones en vez de imágenes,
si vestimos a la lengua de blanco,
velamos su sueño,
la guardemos en una cajita,
conocemos todos sus rincones
y cada uno de sus porqués,
no atacamos su sintaxis,
ni le escupimos a la gramática.
(pero no somos sensibles)
Somos fieles a la lengua,
-como caballero andante a su doncella-
pero, mujer al fin,
prefiere amantes salvajes,
poetas violentos
(que la golpean)
Eso no nos importa,
al caer la noche,
siempre estaremos ahí
para besarle las heridas
(pero tenemos una piedra
en vez de un corazón)
“Todas las cartas de amor son ridículas. No serían cartas de amor si no fuesen ridículas” - Fernando Pessoa
Escribir poemas de amor
es repetir frases cursis
de tarjetas de San Valentín
Escribir poemas de amor
es pretender ser imbéciles
y serlo enteramente
Escribir poemas de amor
es dedicar soles, lunas,
mares y amaneceres
(y parecer idiotas)
Escribir poemas de amor
es jurar que los hombres
amamos siempre igual
Escribir poemas de amor
es tan ridículo
como escribir cartas de amor
Escribir poemas de amor
es recordar
que los humanos
somos ridículos.
El otro día, en las escaleras de una escuela de Letras cualquiera, un señor le preguntó a una jovencita que si quería cambiar el mundo. A eso ella respondió:
¿Que si quiero cambiar el mundo? ¡Eso no se dice ni en broma! Claro, admito que una vez quise cambiar el mundo, solía decir que quería salvar a la humanidad, pero ¿a favor de quién estaría cambiando el mundo si lo reestructurase a mi antojo? ¿A favor de la humanidad o a favor de mí? La gente de este mundo cree que es feliz, yo soy quien no está conforme con la forma de ser y pensar del resto. Si cambiase el mundo, lo haría por mi bien, no por el del colectivo, y eso sería horrendo, porque tendría que adoctrinar a toda la raza humana para que pensaran y sintieran como yo; sería una dictadora. Lo único en lo que creo es en la libertad, ¿sería capaz de traicionar la última causa que me queda? No, me niego. Me niego a tener un partido que escriba consignas como “El gran hermano te vigila” o “No hay libertad para los enemigos de la libertad”, en las paredes. Me niego a quemar los libros que detesto y a obligar a que los que amo sean leídos. Me niego a fusilar a aquellos que no sean ideológicamente idénticos a mí, y a condecorar a quienes besen mis pies. Me niego a cortar cabezas en nombre de unos ideales que son míos y sólo míos, y de nadie más… -hizo una larga pausa y se sonrojó levemente- Señor, no entiendo por qué sonríe de esa manera.
Creía que ya no quedaban niñas como tú en estas escuelas -dijo él.
Eso es porque nos terminamos convirtiendo en banqueras anarquistas, y nos dejan en el olvido. Nadie nos recuerda porque dejamos la lucha a mitad de camino, nos etiquetan de “peones del sistema” y un día hasta dejamos de escribir, y entonces no nos queda nada de libertarias, pero sí mucho de banqueras -suspiró.
Nunca nadie supo nada de esa niña ni de ese señor.